Reseña del libro de Manuela Camus: La colonia Primero de Julio y la “clase media emergente”. Publicada en Revista Centroamericana de Ciencias Sociales, No. 1, Vol. III, Julio 2006. pp. 233-235

primerodejulio.gif

Manuela Camus:  La colonia Primero de Julio y la “clase media emergente”.  Guatemala:  FLACSO, 2005.   305 pp.  26 cm.  ISBN:   99939-72-08-8 

Al ser Guatemala uno de los países que presenta mayores índices de desigualdad social en América Latina, proponer un estudio de los sectores sociales medios, considerados aquí no sólo desde las perspectivas de propiedad e ingresos, sino también como sujetos actuantes y hablantes de un fracasado proyecto de ‘guatemalidad moderna’; permite reinterpretar nuestras problemáticas estructurales más apremiantes desde estas personas cuyas historias de vida son expresión de nuestra experiencia societaria fracturada por la violencia.   La invisibilidad que estos sectores sociales han tenido en las ciencias sociales centroamericanas hasta tiempos muy recientes, evidencia el aumento de los límites de movilidad social que éstos han ido sufriendo incrementalmente en estos tiempos de soberanía del capital.

Manuela Camus reflexiona sobre la necesidad de estudiar a estos sectores medios desde factores como su participación en la cadena productiva y sus prácticas culturales de movilidad y ascenso social, siendo portadores de un ‘ser guatemalteco’ que no ha podido implantarse en un imaginario social de Nación recreado desde las diferencias étnicas.   Dentro de un espacio centroamericano de investigación social en el que no hemos superado todavía del todo el desarrollo de estudios sobre generalidades y tendencias, la autora llama la atención para que ese sector social denominado ‘clase media’ sea comprendido en su amplia diversidad y relativa estabilidad.  Así pasamos de hablar de estas generalidades y tendencias para emprender una tarea fundamental en la comprensión de nuestra experiencia total del mundo social:   el planteamiento y estudio de problemáticas de temática y ámbito muy concretos.   Problemáticas que en el caso de este estudio, constituyen los itinerarios de vida de hombres y mujeres que están engarzados con las contradicciones e irresoluciones de nuestro proceso histórico en el ámbito de definición y construcción, desde el Estado, de este espacio urbano de sociabilidad de los denominados ‘capitalinos modernos populares’.  El fracaso fundamental de este proyecto se comprende y explica a partir de la puesta en marcha de políticas públicas erráticas y coyunturales de dotación de vivienda y gestión del espacio urbano.  Políticas que solamente respondieron a un ideal de modernidad que no impulsaba cambios reales en la estructura social del país,  siempre basada en ese imaginario social oligárquico de la familia conservadora y nuclear que sólo consigue afianzar una sociedad cada vez más empobrecida y dividida.    Es un proyecto de ‘modernización’ que trae consigo el estigma estructural de una sociedad de castas refuncionalizada en el ejercicio de una ciudadanía diferenciada que no incluye a todos los grupos humanos que habitamos y formamos parte de este territorio.  Actualmente siempre asistimos a la reafirmación en el espacio público, por medio de diversidad de discursos, de una serie de supuestos valores portadores de una identidad colectiva que únicamente constituyen la apología de todo aquello que contribuyó decisivamente a hacer de Guatemala lo que es hoy:   un Estado irresuelto, excluyente y fragmentado con una muy débil capacidad de reconstruir un proyecto de comunidad política.  En definitiva, un Estado incapacitado por su articulación metropolitana, urbana y monocultural, de sentar las bases constructivas de un genuino Estado social de derecho que impulse la puesta en marcha de políticas públicas que superen la insularización fáctica y simbólica de nuestras exclusiones económicas, políticas y culturales.  Como historiador, estoy convencido que no se puede reconstruir nuestra convivencia societaria sobre la amnesia pactada:   toda esa serie de acciones públicas y privadas que pretenden hacer ‘tabla rasa’ de un pasado que día a día se manifiesta en esos conciudadanos y conciudadanas de distintas generaciones que Manuela Camus denomina los jubilados, los bisagra, los límites y los de la postguerra.   Todos esos  guatemaltecos y guatemaltecas que son rostros de nuestros conflictos, de nuestras limitaciones, de nuestras omisiones, de nuestros fracasos colectivos.  La disociación e inestabilidad familiares, la precariedad económica y la educación sexista presentes en este grupo de hombres y mujeres que supieron adaptarse extraordinariamente a los dramáticos cambios de la ciudad de Guatemala en los últimos treinta años; son sólo expresión de este pasado no asumido que refrenda de manera brutal la lógica social de las fronteras estamentales que sustentan nuestras exclusiones heredadas, inventadas y legitimadas en todos los órdenes.  Las historias de vida recopiladas y analizadas en este libro son un intento honesto por reconstruir críticamente nuestra experiencia societaria, esa ‘guatemalidad’ que debemos buscar como una marcha de autocercioramiento y autoesclarecimiento colectivo que finalmente nos conduzca, como siempre, hacia el corazón mismo de nuestra Historia.  

 

José Edgardo Cal Montoya. 

Universidad de San Carlos de Guatemala.  Escuela de Historia.

 

Anuncios
1 comentario
  1. oxwell dijo:

    Pedasito de tierra donde fui tan feliz…Flanqueado como una fortaleza por accidentes geograficos llamados barancos que fueron elhogar de gaucamayas,pericas, loros y ninos quenunca se cansaban de retozar…Partidos de futbol de 30 contra 30,reuniones de esquina donde chuliabamos a las muchachas del barrio,toda una generacion que lucho y se forjo en ese pedacito de cielo…Que fue el hogar de un Carlos Mota(4to puesto olimpico) Seleccionados de futbol, una grancantidad de estudiantes universitarios hoy profecionales de bien, comunidades carismaticas con el mistisismo de lasprimeras comunidades de fe…Para todos los que tubimos ladichade crecer y desarrollarnos en esa fortaleza natural…

    ***Nociones del tiempo***

    Cuando era niño ciertamente
    el tiempo era algo que no importaba,
    y si acaso lo media era por el tiempo
    que jugaba…

    Al crecer un poco la escuela
    me lo hacía recordar cumpliendo
    horarios pero luego lo volvía
    ha olvidar…

    Al hacerme adolecente
    el tiempo pasaba inclemente,
    mas yo quería que corriera
    un poco más…

    En mis primeros años de juventud
    los recuerdos empezaron a
    ser capítulos recurrentes en mi vida
    y me di cuenta que detenerlo no podía…

    Hoy aun no soy mayor pero
    si observo que los recuerdos
    bombardean a mi mente mucho más…
    Que anhelo cosas del pasado
    y tomo más en cuenta quien
    camina a mi lado.

    Hoy he comprendido que el
    tiempo en un instante puede
    tornarse en mi peor enemigo,
    pero igual soy testigo
    que el mejor momento
    para vivir es hoy…

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: