Artículo sobre impresión de grabados sobre Centroamérica en el S. XIX de la Editorial de la UCR en Suplemento Áncora de La Nación, 27.05.2007

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Ojos para vernos

Grabado.

ILUSTRACIONES DE REVISTAS DE VIAJES DAN UNA VISIÓN FORÁNEA DEL ISTMO DEL SIGLO XIX.

Darío Chinchilla

La crónica de viaje no es, ni por asomo, un género que se inventó hoy por la mañana; todo lo contrario, ahí tenemos a Heródoto y a Marco Polo, pioneros del turismo de aventura. “Yo fui, volví y aquí estoy para contar el cuento”, dijeron tanto el maestro historiador griego como el explorador mercante de Venecia.

Dentro de esa tradición, Centroamérica fue destino de viajeros que vieron y contaron lo que había en el trópico en la segunda mitad del siglo XIX. Compusieron su relato con el inglés correcto de los cronistas londinenses y neoyorquinos pero también se ayudaron con el talento de maestros ilustradores.

Estas imágenes forman parte de una tirada especial de láminas que hizo la Editorial de la Universidad de Costa Rica (EUCR). Las ilustraciones se tomaron del libro Tropical Travel: The Representation of Central America in the 19th Century , el cual reproduce –de manera facsimilar– 22 artículos ilustrados de viajeros que visitaron Centroamérica y que se publicaron en revistas de Europa y los Estados Unidos entre 1854 y 1895.

El libro fue recopilado y ampliamente prologado por el profesor de literatura inglesa Juan Carlos Vargas. La obra está en proceso de publicación por la EUCR.

La técnica. Las ilustraciones que aparecen en Tropical Travel se elaboraron usando la técnica de grabado en madera. Había dos personajes involucrados en este tipo de trabajo: el ilustrador y el grabador. En algunas ocasiones era una sola persona.

Recordemos que, a mediados del siglo XIX, la técnica fotográfica ya había experimentado un desarrollo importante, pero todavía no existía la forma para incorporar este tipo de imágenes en publicaciones litográficas.

De esa manera, los ilustradores y grabadores todavía eran imprescindibles para la industria editorial y, más aún, para dar una idea gráfica a las crónicas de viaje.

Sin embargo, muchos de los grabados más recientes incluidos en Tropical Travel son copias de fotografías. En otros casos, las ilustraciones se basan en pinturas, mientras que existen también aquellas que nacieron enteramente de la mano del ilustrador… e incluso de su cabeza.

“Muchas veces nos referimos a imágenes elaboradas por medio de representaciones in situ ; en otras, no sabemos si es una representación imaginada. Mi interés no es si es históricamente correcta, sino cómo fue representada Centroamérica”, explica Vargas.

En el libro The House of Harper’s (1963), Eugene Exman nos informa de que la madera utilizada para estos grabados era la de boj. Se la importaba de Siria y contaba con la bendición doble de tener gran dureza y un poro muy fino.

Asimismo, cuenta Exman que el trabajo era en extremo demandante: “A un grabador experto le tomaba de diez a doce horas completar un grabado de un tamaño de cuatro por cinco pulgadas”.

Como dato curioso, vale la pena contar que, durante la Guerra Civil norteamericana, y luego de ella, los acontecimientos informativos debían cubrirse rápidamente para cumplir con la hora de cierre de la revista Harper’s Weekly .

Entonces, los artistas y los grabadores debían trabajar en sesiones de treinta y seis horas de labor continua.

Hijos de una época. El historiador del arte Guillermo Montero comenta que las ilustraciones de Tropical Travel denotan la influencia de dos grandes corrientes artísticas: el realismo y el romanticismo.

“La revolución del realismo consiste en hacer que los temas sean contemporáneos”, explica Montero. En este sentido, resalta que la gente que viajaba plasmaba sus vivencias con una actitud más científica. “Incluso tenían un acento más naturalista”, agrega.

Sin embargo, el especialista señala la atención que prestaban los artistas a los paisajes y a los elementos costumbristas: tendencia propia del romanticismo.

“Por ejemplo, ese tema del hombre del chuzo ( Carretas de café por el bosque ) lo tiene Tomás Povedano en una pintura que se llama Domingueando en el Museo de Arte Costarricense”, precisa Montero.

Él llama la atención hacia el hecho de que los viajeros se detenían mucho en hacer patente la preeminencia de la naturaleza en el cuadro.

Así, se nota una tendencia más naturalista en algunos ilustradores, quienes volcaban sus esfuerzos en detallar minuciosamente las características de la flora centroamericana.

“El artista hace derroche en la naturaleza, no solamente para representar lo exótico. Esa precisión en la botánica es un trabajo que aspira a convertirse en algo científico”, comenta Montero.

Hasta el momento, la EUCR solamente ha publicado las ilustraciones correspondientes a Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Están a la venta en la Librería Universitaria de la UCR (San José). Asimismo, están por publicarse las imágenes de Guatemala y Honduras.

Según Juan Carlos Vargas, “uno debe ser cauteloso al opinar sobre la realidad histórica de estas imágenes: esto es tarea de historiadores”.

El trabajo de Vargas trata precisamente de trascender la belleza de estas imágenes y de analizar las percepciones, muchas veces negativas, que tenían estos viajeros sobre la vida en estos paraísos tropicales

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