Reseña del Libro: Etnicidad y Nación. El desarrollo de la autonomía de la costa atlántica de Nicaragua (1987-2007). Publicado en el suplemento Nuevo Amanecer Cultural. El Nuevo Diario, 09.06.2007

“Un asunto pendiente”

El proyecto autonómico en la Costa Caribe nicaragüense:

 

En los años 80, la Costa Caribe nicaragüense era un asunto pendiente para la nueva dirección política revolucionaria. La instauración del proyecto autonómico fue un intento inédito, sin contrastes ni precedentes internacionales, en la búsqueda de sus ámbitos, así consta en la memoria de Luis Carrión, ex miembro de la Dirección Nacional del FSLN.

Carrión Cruz, al comentar el libro “Etnicidad y nación”, de los autores Pierre Frübling, Miguel González y Hans Petter Buvollen, señala que la autonomía es un proyecto socio-histórico, y que el resultado final de los estudiosos es una mirada completa, objetiva y perspicaz, reflejo de los hechos y las circunstancias, y que no pudieron haberse dado sin la existencia de la Revolución Popular Sandinista.

El sociólogo Manuel Ortega Hegg destaca que el libro es un relato crítico muy bien hilvanado, y sustentado dentro de la historia contemporánea, que es más meritorio el esfuerzo colectivo de los “cómplices” del libro por haberse lanzado al ruedo reconociendo y tomando en cuenta que los protagonistas del proyecto autonómico están vivos.

Dennis Williamson Cuthbert, Director de CIDCA-UCA, encontró en el libro “Etnicidad y nación” elementos didácticos socio-regionales y multilingües. La autonomía es un proceso de fortalezas muy profundas, y reconoce que se ha ido perfeccionando.

Los autores de “Etnicidad y nación” ocuparon cinco años, sacaron el tiempo que no tenían en esos azarosos años; en la marcha aprovecharon cualquier documento, por breve que fuera, como herramienta eficaz; así construyeron el aporte valioso de la investigación creativa, producir el análisis a fondo que los llevara al juicio crítico de la trascendencia de los hechos y equilibrar el balance del relato histórico contundente para ensayar el debate justo y representativo de la identidad costeña, como apropiadamente propone y justifica Luis Carrión Cruz.

El aporte del libro es tan completo e integral que incluye el análisis hasta el mes de mayo de 2006 y el nuevo sistema político del país. Es que la autonomía es un hecho trascendental en el marco latinoamericano por complejo y esencialmente original.

Pero hay preguntas aún sin contestar entre los autores del libro y los comentaristas. ¿Cómo se pudo mantener en medio de la cruenta guerra la vigencia y profundidad de los estatutos de la autonomía y haber trabajado intensamente hasta lograr la convivencia de todos los protagonistas y pasar las acciones del diálogo del teatro de lo militar a lo político?
“Etnicidad y nación” está escrito con estilo periodístico, lenguaje diáfano y simple, veraz, trabajado con seriedad, directo y contundente, objetivo hasta en las confluencias, dinámico, pero con rigor académico.

Es un libro para que los políticos se interesen por el tema y se abra el diálogo con la nación, para tomarles el pulso a los retos y desafíos del devenir como país.

El desafío es trascender la identidad costeña y cualquier especificidad nacional en la diversidad con un liderazgo unitario, señala Luis Carrión.

El libro es una referencia inevitable, que contiene los elementos fundamentales para el análisis a profundidad del proyecto autonómico.

Ortega Hegg observa que los autores no partidarizaron ni tomaron partido. Son críticos autonomistas que revisaron, criticaron y aportaron para el desarrollo del proceso.

La autonomía es un asunto nacional, y es una guía de Nicaragua como nación, repite con énfasis reflexivo el sociólogo Ortega Hegg.

Durante la Revolución Sandinista mucho se discutió acerca de los derechos particulares y los derechos colectivos, pero sin conciliar tantas propuestas y eventos socioculturales y políticos muy propios de la búsqueda de convivencia.

Para la construcción de la convivencia de los derechos legítimos de las etnias, se intensificaron las voces y sus preeminencias, porque era importante ceder para reconstruir la historia.

Ortega Hegg insiste que desde el aporte académico los autores nos presentan hacer la historia regional, algo no tan común en nuestro ámbito nacional.

En el año 84 se publicó una declaración de derechos autonómicos que contenía diez puntos, por primera vez, como un reconocimiento público a la cultura, la lengua y todo su entorno, pese a que había extrema desconfianza, un poco de racismo y desconcierto de esas realidades, recuerda Luis Carrión.

Indudablemente, hay que disponer mucha escucha para leer el libro, porque sobre la autonomía se ha hablado mucho, pero evidentemente se ha profundizado poco.

La presentación del libro tuvo un buen alero y un albergue solidario: el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica.

En lo que respecta al balance, hay un saldo positivo. Pero Ortega Hegg ve más allá cuando afirma que la autonomía, como identidad nacional, abre un puente nuevo entre la Nicaragua costeña y la Nicaragua del Pacífico y del centro.

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