Los usos públicos de la Historia en Costa Rica

Dedicatoria inestable
Añadidos
El célebre discurso de Joaquín García Monge de 1921 presenta cambios sorprendentes

Iván Molina Jiménez

La Nación, 13 de septiembre de 2008

El 15 de septiembre de 1921, Joaquín García Monge (1881-1958) pronunció un discurso ante el Monumento Nacional. La versión escrita de lo que expuso se publicó poco después en el Repertorio Americano y se convirtió, en las últimas décadas del siglo XX, en un texto clásico, frecuentemente citado por los investigadores sociales y literarios, y por organizaciones de muy diversa orientación ideológica.
En 1995, la Cámara de Industrias de Costa Rica utilizó un extracto de ese discurso para promover un consenso político que favoreciera la puesta en práctica de políticas económicas consideradas neoliberales por algunos. En 1999, el presidente Miguel Ángel Rodríguez invocó tal texto para impulsar su proyecto de “modernización” del Instituto Costarricense de Electricidad. En los años 2006 y 2007, lo expuesto por García Monge fue recuperado por los opositores al Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (TLC).
En el marco del debate nacional sobre el TLC, el discurso de García Monge circuló en Internet con esta dedicatoria:
“A la memoria de Juan Rafael Mora , víctima de la ‘perversa política costarricense’, como él certeramente la calificó antes de morir. Presidente despierto de Costa Rica, y libertador de Centro América, en los años memorables del 56-57. Militares a sueldo de la oligarquía capitalista costarriqueña, ignominiosamente lo fusilaron en Puntarenas, Costa Rica, el 30 de setiembre de 1860. Por supuesto, ahora tiene estatua”.
Radical. Curiosamente, sin embargo, tal dedicatoria está ausente en la versión original del discurso, que circuló en la edición del Repertorio del 19 de septiembre de 1921. En dicha versión, Mora no es mencionado en el texto principal, y su vínculo con el tema del discurso apenas es sugerido por la inclusión de una ilustración de Mora. En pocas palabras: en la versión original, nada indica que el discurso esté dedicado a Mora. ¿Cuándo fue escrita esa dedicatoria y quién lo hizo? La respuesta se encuentra en la edición del Repertorio del 23 de febrero de 1935. Allí, García Monge señala:
“Algunos lectores preocupados nos han pedido que así como hemos recordado a Sandino en el primer aniversario de su muerte, exaltemos también la memoria de otro de nuestros libertadores, Juan Rafael Mora, víctima de la ‘perversa política costarricense’, como él certeramente la calificó antes de morir. Nos parece que podríamos complacerlos reproduciendo estas palabras dichas en la mañana del 15 de setiembre de 1921”.
La explicación precedente fue acompañada por la misma ilustración del exmandatario utilizada en la versión original, pero con un pie muy distinto:
“Presidente despierto de Costa Rica y libertador de Centro América, en los años memorables del 56-57. Militares a sueldo de la oligarquía capitalista costarriqueña, ignominiosamente lo fusilaron en Puntarenas, Costa Rica, el 30 de septiembre de 1860. Por supuesto, ahora tiene estatua”.
Los dos textos añadidos en 1935 proporcionaron, al discurso pronunciado en 1921, una connotación radical de la que originalmente carecía, al tiempo que lo convertían en un verdadero homenaje a Mora. Sin embargo, no debería perderse de vista que esto último fue, en esencia, secuela de un homenaje anterior a Sandino.
Anacronismo. El carácter ocasional de ese homenaje a Mora se manifestaría de nuevo unos veinte años después, cuando García Monge publicó por tercera y última vez el discurso de 1921. En la edición del 20 de enero de 1956 del Repertorio , García Monge reprodujo el texto original, eliminó los agregados que había introducido en 1935 y sustituyó la ilustración de Mora por un dibujo del Monumento Nacional realizado por Juan Manuel Sánchez. De esta manera, en vísperas de la conmemoración del centenario de la guerra de 1856-1857, García Monge se sumó a esa efeméride con una versión de su discurso en la cual prescindió de toda referencia a Mora.
Después de fallecido García Monge en 1958, el discurso de 1921 fue recuperado en dos momentos decisivos. En 1971, Victoria Garrón y Luis Ferrero reprodujeron el texto original. En 1974, el hijo de García Monge, Eugenio García Carrillo, lo reprodujo en una antología de su padre con una dedicatoria (la ya citada), elaborada a partir de los textos añadidos en 1935.
El anacronismo en que incurrió García Carrillo se evidencia en que, al proceder de la manera indicada, unificó un discurso pronunciado en 1921 con una dedicatoria que hacía referencia a la estatua de Juan Rafael Mora inaugurada en 1929.
¿Por qué García Monge no le dedicó el discurso a Mora en 1921 y por qué evitó mencionar al expresidente en el texto principal? Su proceder quizá haya estado motivado porque ese 15 de septiembre (cuando se conmemoraba el centenario de la independencia de Centroamérica) se inauguraría la estatua de Juan Mora Fernández, el primer jefe de Estado de Costa Rica (1825-1833).
En tales circunstancias, mencionar a Juan Rafael Mora tal vez habría sido contraproducente, no solo por el riesgo de opacar al primer jefe de Estado, sino porque evidenciaría que aún no tenía un monumento propio el presidente que digirió la lucha contra los filibusteros conducidos por William Walker, la guerra que consolidó la independencia.
Política. En este punto se hace necesaria una nueva pregunta: ¿por qué, en 1956, García Monge decidió eliminar el homenaje a Mora y toda referencia al exmandatario? Aunque es necesaria más investigación para aclarar este punto, una explicación posible es que el editor del Repertorio prefiriera contribuir a la conmemoración del centenario de la guerra de 1856-1857 con un texto esencialmente conciliador.
Al omitir los contenidos más radicales que había agregado en 1935, García Monge habría evitado que, en el marco de la Guerra Fría, su discurso de 1921 pudiera ser vinculado con los comunistas, cuyo partido Vanguardia Popular acababa de ser ilegalizado tras el conflicto armado de 1948.
En relación con lo anterior, se debe recordar que, en 1952-1953, García Monge había sido postulado candidato a diputado por el Partido Progresista Independiente, una organización con la cual los comunistas procuraron, sin éxito, reinsertarse en la política electoral.
El 19 de septiembre de 1921, el periódico La Prensa informó de que el discurso pronunciado cuatro días antes por García Monge ante el Monumento Nacional era “conceptuoso” y que le valió “una manifestación de simpatía”. Un día antes, el Diario del Comercio describió dicho discurso como una “sentida oración dedicada a los mártires de aquellos días de gloria y al simbolismo clásico y filosófico del monumento que perpetúa las horas más solemnes y graves que ha vivido nuestra patria”.
Menos ceremonioso, pero más certero, fue el expresidente Ricardo Jiménez. En una carta que le envió a García Monge en los días posteriores al discurso, le reconocía haber entregado “a la admiración una obra que no desaparecerá con el momento y que será leída y releída con entusiasmo por los costarricenses”.
Precisamente, por la importancia que ha alcanzado ese discurso en la cultura costarricense de finales del siglo XX e inicios del XXI, resulta fundamental considerarlo crítica e históricamente, es decir, como un legítimo objeto de análisis más que como un objeto de culto.

EL AUTOR ES HISTORIADOR Y MIEMBRO DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN IDENTIDAD Y CULTURA LATINOAMERICANAS DE LA UCR.

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