Joaquín García Monge y la vida intelectual costarricense de inicios del siglo XX

García Monge, tarea pendiente

Vida política.  Deben investigarse aspectos ‘olvidados’ en la trayectoria del célebre intelectual

Iván Molina Jiménez

La Nación, 26 de octubre de 2008

En una biografía reciente de Joaquín García Monge ( Intruso en casa propia ), el investigador Fernando Herrera señala que este “pasó inadvertido en casa”. Tal afirmación contrasta con lo siguiente: entre 1962 y el 2007, se publicaron en Costa Rica al menos 16 libros relacionados con García Monge: 7 antologías, 4 biografías y 5 estudios sobre su vida y su obra. Si a estas cifras se agregasen tesis, artículos académicos, capítulos de libros y publicaciones sobre aspectos específicos del Repertorio Americano , resultaría que, en los últimos 50 años, García Monge ha tenido una presencia constante -y creciente- en la cultura costarricense.

Para comprender este fenómeno, es preciso considerar que García Monge fue integrante de un círculo de jóvenes intelectuales radicales que, en la década de 1900, se identificaron con el anarquismo y el socialismo, criticaron diversos aspectos de la Costa Rica de su época y se acercaron a los grupos de trabajadores urbanos. En ese círculo figuraban también José María Zeledón, Alfredo González Flores, Omar Dengo, Roberto Brenes Mesén y Carmen Lyra.

Carreras públicas. Brenes Mesén y García Monge se graduaron como educadores en Chile y fueron concuños. Compartían también el hecho de combinar sus actividades docentes con el periodismo y la creación literaria. El moto (1900), de García Monge, tradicionalmente ha sido considerada, por los estudiosos de la literatura, como la primera novela costarricense.

Además, ambos intelectuales compartían el claro objetivo de escalar posiciones de poder en el sector público, particularmente en el sistema educativo (con este fin elaboraron diversas propuestas para reformar la enseñanza). En este campo, el más exitoso fue Brenes Mesén, quien asumió la dirección del Liceo de Heredia en 1905, y en 1909 fue designado Subsecretario de Instrucción Pública.

Tal carrera ascendente pareció consolidarse en 1914 cuando González Flores llegó a la presidencia de la república y abrió decisivamente las puertas del Estado a esa generación de intelectuales radicales. Si bien la cartera de Instrucción fue desempeñada por Luis Felipe González Flores (hermano del presidente), García Monge fue nombrado en 1915 profesor de la recién abierta Escuela Normal, cuya dirección Brenes Mesén asumió en 1916.

¿Hasta dónde el nombramiento de Luis Felipe González Flores supuso una pausa en la ascendente carrera institucional de Brenes Mesén y de García Monge? La información disponible no permite responder a esa pregunta, pero, cuando Federico Tinoco derrocó al gobierno de Alfredo González Flores en 1917, Brenes Mesén estuvo dispuesto a asumir el cargo de secretario de Instrucción y García Monge el de director de la Escuela Normal.

A medida que el régimen de Tinoco se tornó más represivo, ambos intelectuales empezaron a alejarse. García Monge tuvo tanto éxito en ese distanciamiento que, una vez caída la dictadura, fue designado secretario de Instrucción durante el gobierno de transición de Francisco Aguilar Barquero (septiembre de 1919-mayo de 1920) y posteriormente fue nombrado director de la Biblioteca Nacional.

Referencia política. En las décadas de 1920 y 1930, García Monge destacó como parte de un grupo de intelectuales nacionalistas y antiimperialistas. Aunque no se integró al Partido Comunista, fundado en junio de 1931, se acercó a los comunistas luego de 1936, primero en el marco de la solidaridad con los republicanos durante la Guerra Civil Española y luego en la lucha contra el fascismo y el nazismo.

Tras el conflicto armado de 1948 y la ilegalización del Partido Comunista, García Monge aceptó ser candidato a diputado, en 1953, por el Partido Progresista Independiente, con el que los comunistas procuraron -sin éxito- reintegrarse a la arena electoral.

Desde la década de 1900, García Monge empezó a involucrarse en labores editoriales, quehacer que profundizó en el decenio de 1910. Al final de esta década, inició su proyecto más ambicioso: la publicación de la revista cultural Repertorio Americano (1919-1958), que logró amplia difusión en Hispanoamérica.

Como puede apreciarse, a lo largo de su vida, García Monge tuvo una presencia importante en tres áreas fundamentales de la cultura costarricense: la educación, la creación literaria y la difusión cultural. Por si esto fuera poco, su inserción dentro de los círculos de intelectuales nacionalistas y antiimperialistas, sobre todo en la década de 1900 y después de 1920, lo convirtieron en una referencia indispensable para las organizaciones de izquierda, en especial después de 1950.

Si bien ya en vida García Monge fue objeto de importantes reconocimientos, tras su muerte, gracias a las labores de rescate emprendidas por su hijo, Eugenio García Carrillo, y por el ensayista Luis Ferrero, la investigación sobre su figura y su obra ha estado dominada más por el elogio sistemático que por una actitud crítica y analítica.

La principal ruptura que experimentó la tendencia indicada ocurrió en la década de 1990, cuando el investigador finlandés Jussi Pakkasvirta y los estudiosos costarricenses Manuel Solís y Alfonso González consideraron analítica y críticamente aspectos de la vida de García Monge y, sobre todo, del Repertorio Americano . De esa revista destacaron que contribuyó a difundir internacionalmente la imagen oficial de Costa Rica. Tras este paréntesis crítico, nuevos estudios han vuelto a privilegiar el elogio más que el análisis.

Preguntas… Dada la importancia de García Monge en la cultura costarricense, es difícil que estudios centrados en la exaltación sistemática de su figura y su obra puedan considerarlas en toda su complejidad. Esto contribuye a explicar que haya dimensiones del pasado de García Monge que son poco conocidas.

Un primer tema que merece ser investigado es si García Monge adoptó alguna posición pública en relación con el gobierno socialmente reformista de González Flores, y si se manifestó en algún sentido en relación con el golpe de Estado de 1917. En particular, sería importante determinar a partir de cuándo empezó a objetar la dictadura de los Tinoco.

Igualmente, sería útil profundizar en el estudio de las relaciones entre García Monge y los comunistas ya que algún indicio sugiere que, antes de 1936, hubo desacuerdos entre García Monge y ellos por razones de política electoral.

En este mismo sentido, resulta necesario explicar por qué, en 1952, García Monge rechazó la posibilidad de que se lo propusiera para el Premio Stalin, pero en 1953 aceptó la candidatura a diputado por el Partido Progresista Independiente.

Finalmente, es muy poco lo que se sabe del papel público de García Monge y del Repertorio Americano durante la conflictiva década de 1940, la guerra civil de 1948 y la persecución política posterior. Investigar estos aspectos es de particular interés porque, durante el decenio indicado, Brenes Mesén se alió con los sectores de línea dura que se oponían a calderonistas, picadistas y comunistas.

En fin, aproximarse a la complejidad de la vida y la obra de García Monge exige abandonar los caminos fáciles y seguros de la admiración y el elogio, y empezar a hacer preguntas y a plantear problemas de investigación.

EL AUTOR ES MIEMBRO DEL CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN IDENTIDAD Y CULTURA LATINOAMERICANAS (CIICLA) DE LA UCR.

1 comentario

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: