Opinión del colega Jorge Luján Muñoz sobre la moción del Alcalde Arzú de nombrar un viaducto: Presidente Jorge Ubico.

Opinión

Sobre un viaducto con el nombre de Jorge Ubico

Jorge Luján Muñoz*

La decisión del alcalde Arzú de dar el nombre de Jorge Ubico a un viaducto ha despertado una viva polémica. Las reacciones van desde el apoyo entusiasta al total rechazo. Incluso se ha dicho que se trata de una burla al pueblo. Estoy seguro que el señor alcalde no tuvo el propósito de burlarse de nadie y no imaginaba lo controvertido que sería el asunto. Lo que quería era homenajear al Presidente de los 13 años (no de los 14), a quien debe de considerar una figura digna de recordar.

Quedan pocos que vivieron como adultos aquel régimen. Los que polemizamos nos basamos en la historia. Los defensores se refieren a Ubico como un presidente que hizo importante obra material, mientras que los contrarios recuerdan los muchos aspectos negativos de su gestión.

A continuación hago algunas reflexiones al respecto. Ubico fue presidente de Guatemala de febrero de 1931 al 30 de junio de 1944. Resultó electo luego de una destacada carrera administrativa. Aunque fue alumno de la Academia Militar, no se graduó en ella. Inició su carrera militar como Subteniente de Infantería en 1897, a los19 años, y ascendió con rapidez. En 1906 participó en el conflicto armado entre Guatemala y El Salvador, llamado popularmente “Guerra del Totoposte”, con el grado de Teniente Coronel. En el gobierno de Estrada Cabrera fue Jefe Político de los departamentos de Alta Verapaz (1907-1910) y Retalhuleu (1911-1919). Estuvo a cargo de una campaña contra la fiebre amarilla.

Tras el derrocamiento de Cabrera (1920) y de su sucesor legal Carlos Herrera, por el general José María Orellana, desempeñó la Secretaría de la Guerra. Tras la repentina muerte de Orellana (1926), fue candidato presidencial del Partido Progresista y se enfrentó al propuesto por el Partido Liberal, general Lázaro Chacón (presidente provisional como designado) y fue derrotado. Entonces se habló de fraude, pero él decidió esperar otra oportunidad, que se presentó al quedar imposibilitado Chacón por un derrame cerebral. En esa ocasión fue candidato de los dos principales partidos, que formaron el Partido Liberal Progresista, y ganó arrolladoramente. Ubico dio a sus partidarios su palabra de honor que no prolongaría su mandato de 6 años, en cumplimiento del Artículo 66 de la Constitución vigente. No obstante, violó lo prometido y prolongó su mandanto en dos ocasiones, en 1937 y 1943, incapaz de desoir las “peticiones populares” (por supuesto manipuladas). Como típico dictador, se consideraba indispensable para el bien del país.

Fue un mandatario intolerante. Cuando uno de los que lo había apoyado desde 1926 (su amigo Efraín Aguilar Fuentes) le echó en cara la violación de su juramento de no prorrogar su mandato, él y 13 más fueron torturados y fusilados. No oía críticas ni consejos. Hizo obra material, pero con un alto costo. Amplió el sistema de carreteras, a través del “impuesto de vialidad” (Q2 al año, entonces mucho dinero), los que no podían pagar debían trabajar sin pago en la red vial. Otra de sus “sabias” propuestas fue la “Ley contra la Vagancia”, emitida en el marco de la supresión del peonazgo por deuda. Sin embargo, no desapareció el trabajo por deudas, ya que siguió por otros medios. A esa ley se le levantó un monumento (por cierto, cercano al viaducto) porque se consideró que “liberó” a los indios del trabajo forzado, de ahí que sea popularmente conocido como “Monumento al Indio”.

En el país hacían falta escuelas, hospitales, agua potable, electricidad, etcétera, pero él optó por mejorar los cuarteles y construir pomposos edificios como el Palacio de la Policía (principal institución de control gubernamental), el Palacio Nacional (un homenaje a sí mismo), el Palacio de Justicia (en un país en que esta estaba supeditada), el Palacio Legislativo (organismo que sólo obedecía lo que decía el tirano) y amplió la transmisión de la radio nacional, para llevar su propaganda a todo el país. Además, suprimió la autonomía municipal e impidió la organización ciudadana. No había libertad de expresión y amplió generosamente las concesiones a la United Fruit Company.

Por ello, como historiador, opino que Ubico no merece que se le haga ningún homenaje, basta con que aparezca en los textos de historia.

*Titular de la Cátedra J. Joaquín Pardo, Departamento de Historia, Universidad del Valle de Guatemala.

El Periódico, 20 de julio de 2010

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