El arte y la cultura son también parte integral de la política social de un Estado.

Arte pasa penas

“Nuestros obstáculos parten de la incomprensión, de no entender la función del arte para el rescate de la sociedad”, dijo el músico William Orbaugh, director general de Arte, durante una reunión sostenida el miércoles recién pasado con representantes de grupos, escuelas e instituciones artísticas, quienes protestarían al día siguiente por los recortes de fondos que amenazan con ser aún más agresivos en 2011.

POR CAROLINA GAMAZO Y CLAUDIA MÉNDEZ

Prensa Libre, 9 de agosto de 2010

La riqueza del arte guatemalteco y su importante función como rostro del país en el extranjero no son suficientes motivos de atención para el Ejecutivo, que ha relegado al olvido a los diferentes grupos que se dedican a la enseñanza y difusión del arte.

Una asignación presupuestaria tres veces inferior a la prevista para 2010 ha llevado a la Orquesta Sinfónica, Ballet Guatemala, escuelas de arte o marimbas a vivir situaciones tan precarias como cortes de electricidad, agua y teléfono, así como retrasos en pago de sueldos, carencias en instalaciones y vestuario, reducción de temporadas y pocas oportunidades para becar a jóvenes talentosos.

Buena parte de las personas que trabajan en estas instituciones se encuentran contratadas bajo el renglón 18, uno de los más vulnerables, ya que está expuesto a la utilización de sus fondos en otras actividades. Ello ha llevado a que no reciban su salario desde hace meses.

“En la Sinfónica hay una trabajadora que durante todo el año no se le ha hecho ningún depósito”, explicó Gabriel Yela, presidente del Consejo Directivo de la Orquesta Sinfónica Nacional.

No hay dinero para eso

“Todo se recorta a la mitad”, dijo el ministro de Cultura, Jerónimo Lancerio, quien argumentó limitaciones presupuestarias del Estado. Sin embargo, no mencionó que en la Semana Santa última la cartera a su cargo gastó Q2.5 millones para el programa Vamos a la Playa, de claro interés populista, impulsado por Cohesión Social, y en diciembre de 2009 compraron 55 mil pares de zapatos deportivos, a un precio de Q1.5 millones.

Belleza asfixiada

Si alguien quiere llamar a la Orquesta Sinfónica Nacional, simplemente no podrá hacerlo, porque tiene cortado el servicio telefónico desde hace varios meses. Además han tenido que anular varios conciertos de la temporada oficial, algo que no había sucedido nunca desde su creación.

“Vamos a cancelar dos conciertos, el último y el penúltimo, en octubre y noviembre. El Ministerio nos dijo que no podemos pagar honorarios de directores ni de solistas, y es muy incómodo que en todos los conciertos que quedan pendientes los directores invitados paguen su pasaje, su hospedaje y todo ”, lamentó Yela.

La misma situación está ahogando al Ballet de Guatemala. Tal y como explica Fernando Soto, jefe técnico artístico, se han tenido que reutilizar material y obras. “Estamos reciclando escenografía, afiches, vestuario. Tratamos de brindarle al público el espectáculo, pero va a llegar un momento en el que ya no vamos a tener cómo ”, manifestó .

Igualmente, el Coro de Guatemala no ha podido realizar algunas de las actividades programadas, por falta de recursos. “Entre estas, el montaje de obras clásicas, que requieren de orquesta. Por ejemplo, la misa criolla, que necesita instrumentos andinos, no la hemos podido concretar, por falta de apoyo”, explicó Eduardo Piril, director del coro.

La situación se hace aún más agobiante si se analiza el caso de la enseñanza artística. En la Escuela Nacional de Artes Plásticas, la Escuela de Arte Dramático, la Escuela de Danza o el Conservatorio Nacional de Música, la asignación de presupuesto es conjunta y se hace imposible autogestionarlo, debido a normas supuestamente en favor de la transparencia.

En el caso de la Escuela de Arte Dramático, no cuentan ni si quiera con un centro de ensayos. “Estamos igual que el Ballet Moderno y Folclórico, que no tiene sede propia. Van de Correos al Palacio. Ahora tenemos asignada un área al lado del Teatro, pero la construcción no arranca”, explica Marilena Jerez, directora de la Escuela de Arte Dramático.

Las instalaciones de la Escuela de Danza, que comparte con el Ballet Guatemala, son un claro ejemplo de la situación de miseria en que el Gobierno mantiene al arte. Los pisos están destrozados, y los techos tienen goteras. “Las bailarinas de contemporáneo deben trabajar descalzas, por lo que la condición del piso es esencial”, explicó Sonia Marcos, directora artística de la Escuela de Danza.

Es inconstitucional

Pese a los incontables beneficios del arte, que el representante de Unesco en Guatemala, Édgar Montiel, considera una excelente inversión e incluso un factor que puede generar recursos económicos al país, el Ministerio recorta estos rubros pero invierte más en actividades deportivas sin mayor trascendencia.

A pesar de la función del arte para el enriquecimiento espiritual del pueblo, y el derecho a su difusión recogido en los artículos 57 a 65 de la Constitución, el abandono de las instituciones culturales ha sido sistemático.

Varias de estas, como el Ballet Guatemala, la Orquesta Sinfónica o el Coro, han tenido temporadas populares gratuitas, que ahora han sido suspendidas por no contar ni siquiera con transporte.

“Un artista encerrado en cuatro paredes no es artista; nosotros con lo que disfrutamos es con salir de nuestra sede, ir a los escenarios a presentarnos”, declaró René Argueta, director musical de la marimba del Ballet Moderno y Folclórico, que ha tenido que suspender buena parte de su gira departamental.

Igualmente, el Teatro de Bellas Artes tuvo que cancelar su muestra de teatro de calle, que ya de por sí era de bajo costo. “Teníamos previsto realizar cinco funciones al aire libre, pero nos lo ha impedido la falta de fondos; es muy frustrante”, contó Mercedes Fuentes, directora del Teatro, entidad que, además, debe pagos atrasados a proveedores.

“Nos impide contratar a grupos de teatro, porque ellos no pueden estar esperando meses a recibir remuneración”, agregó Fuentes.

El 2011 amenaza con ser peor

En caso de que el techo presupuestario fijado por el Ministerio de Finanzas para 2011 sea aprobado por el Congreso, la situación de los grupos de arte se podría agravar. De los Q51 mil millones de las arcas nacionales, las instituciones de culturas y artes recibirán Q43 millones y medio; Q25 millones menos que lo presupuestado para 2010.

El más afectado será el Teatro de Bellas Artes, que contará con Q 1 millón; el 51 por ciento menos que en 2010. El Ballet Moderno y Folklórico de Guatemala recibirá Q 1 millón 759 mil; un 46 por ciento menos; y la Marimba de Conciertos recibirá Q1 millón 140 mil; un 47 por ciento menos que este año. De hecho, casi todos los grupos recibirán menos fondos.

Según Léster Godínez, vocero de los grupos artísticos, esta asignación —un 50 por ciento inferior a la de 2010— sólo permitirá el funcionamiento de las instituciones durante seis meses.

Esto se agrava con las cuotas de los fondos asignados, cuyas cantidades son muy inferiores a las previstas. En el presente año las instituciones han percibido un tercio de los fondos concedidos, mientras estos han sido destinados a Cohesión Social.

“Los artistas del Estado todavía no conocemos la solidaridad del Gobierno”, afirmó Fielding Roldán, oboísta de la Orquesta Sinfónica.

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