Entrevista al colega Michel Gobat sobre la edición castellana de su libro sobre la intervención estadounidense en Nicaragua

“Nicaragua bajo el dominio imperial de Estados Unidos”, de Michael Gobat

Enfrentando el sueño americano

Letzira Sevilla Bolaños

El Nuevo Diario, 21 de agosto de 2010

Motivado a estudiar la historia de Nicaragua porque se reconoce un ferviente admirador de la Revolución Sandinista de 1979, el doctor Michel Gobat empezó a explorar las raíces de un país ubicado a miles de kilómetros de su natal Suiza, porque, según dijo, “quería estudiar el proceso revolucionario de este país que me atraía, y cuando tuve la oportunidad de ir a EU para hacer mi doctorado en historia, quería escribir algo sobre Nicaragua”.

“Ya en esa época se hablaba como peculiaridad de esa revolución el apoyo que tuvo de parte de una elite nicaragüense; eso me fascinó porque chocó con la visión general que los académicos tienen entre una revolución social y el comportamiento de la elite”, manifestó Gobat.

En una extensa y amena charla, Gobat, quien se doctoró en la Universidad de Chicago, habló con EL NUEVO DIARIO sobre su libro “Enfrentando el sueño americano. Nicaragua bajo el dominio imperial de Estados Unidos”, que fue precisamente su tesis doctoral y este año ha sido publicado por primera vez en español por el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica de la UCA (IHNCA-UCA).

-Actualmente, la connotación que adquiere la frase “sueño americano” está referida a la visión de los latinos acerca de EU como el país ideal para forjarse un buen porvenir. Pero no parece que ese sea exactamente el valor semántico de su obra…

En realidad yo hablo de sueño americano, no como esa utopía de país modelo sino del anhelo de Estados Unidos de dominar América, en especial Nicaragua, un país que les ha interesado por su estratégica posición geográfica. Así que en mi obra abordo los diferentes momentos y aspectos que han estado relacionados con cómo los nicaragüenses han desafiado y enfrentado ese sueño americano aún con las armas.

-¿Cómo han tomado los académicos estadounidenses el hecho de que usted aborde de manera crítica el injerencismo norteamericano en Nicaragua?

Bueno, la tesis estaba concluida en 1998, pero tardó un poco para que circulara la primera edición en inglés. En realidad, en EU el público no lee trabajos académicos, y yo diría que la mayoría de historiadores y académicos son bastantes progresistas y son críticos respecto de la historia de la intervención estadounidense en América Latina. Para ellos no es tan chocante tener un libro con este título, más bien creo que lo que sorprendió es que yo traté de mostrar una perspectiva matizada, pues normalmente las reacciones se plasman en los extremos; o es blanco o es negro. O se es vende-patria o nacionalista, y yo trato de demostrar que había posiciones contradictorias, tesis que es menos común.

-¿Qué formas políticas, económicas y estructurales adoptaron los nicaragüenses para defender su nacionalidad?

Ésa es una de las paradojas que estudio, pues para muchas personas si alguien adopta las formas norteamericanas no es necesariamente para defender su nacionalismo frente a la intervención, pero depende de las personas. Por ejemplo, el presidente (José Santos) Zelaya hoy es visto como un nacionalista y como un presidente anti-americano, sin embargo, por mucho tiempo los diplomáticos norteamericanos lo vieron como el mandatario más pro-americanista, en el sentido de que para transformar Nicaragua en un país moderno, fuerte, que pudiera resistir los deseos de EU de controlar la ruta canalera, él pensaba que había que adoptar un poco el sistema político y económico del invasor, es decir, tener instituciones tales como un Ministerio de Finanzas, Banco Central, como las que los norteamericanos crearon para hacerse un país fuerte y rico. También pensaba que había que atraer a los capitalistas norteamericanos, porque ellos tenían un espíritu empresarial, por ello les dio concesiones, sobre todo en la Costa Atlántica, zona que quería desarrollar. Él fue el presidente que empezó a traer a los misioneros protestantes a Nicaragua, porque los veía como agentes de la modernidad.

Hubo presidentes como Pedro Joaquín Chamorro, que participó en la guerra contra los filibusteros, pero siendo conservador, después del acontecimiento pensaba que la mejor manera de defender Nicaragua de otra invasión era transformarla en un país moderno y veía a EU como la república moderna, el modelo, por eso promovió revoluciones liberales, estableció el ferrocarril y el progreso de su época se debe en gran parte a su visión sobre EU.

-¿Entonces hay contradicción entre el discurso y las acciones?

En Somoza su adhesión a las políticas norteamericanas es obvia, y para muchos él no era nacionalista, pero yo trato de mostrar que aun gente como Zelaya, Salvador Mendieta, y muchos considerados nacionalistas, pensaban que la mejor manera de defenderse era adoptando el modelo del país injerencista. Lo que estoy tratando de evidenciar en el libro es que, de gente como Zelaya, no hay muchas dudas de que fueron nacionalistas, pero no puedo dejar de decir que su anhelo era americanizar el país.

-¿Por qué plantea que la hecatombe que provocó William Walker reforzó la obsesión de la elite nicaragüense sobre el ideario norteamericano?

Le voy a poner el ejemplo de Pedro Joaquín Chamorro, que fue presidente en el año 1870. Él y otros conservadores de Granada tenían una visión menos general antes de la invasión de Walker, y pensaban que los conflictos internos abrieron espacios a los filibusteros; entonces, para él, el objetivo principal era defenderse contra otra ocupación, por ello creía que había que usar a EU como país modelo para hacer una nación fuerte, unida, por eso la ocupación filibustera impulsó a gente que antes tenía miedo de las ideologías liberales, a que dejaran sus temores.

-¿Qué respuesta le da ahora al hecho de que la ocupación militar llevó al sector más americanizado a concebir una imagen con rasgos antiamericanos?

Ya estamos hablando de la ocupación de 1912 hasta el 33 y la gente que experimentó ese cambio fue sobre todo miembro de la elite conservadora y al principio me chocó un poco, porque yo tenía la visión de que los conservadores eran vende-patrias y resultó extraño encontrar en los documentos que al final de la ocupación, sobre todo, cuando perdieron el poder en las elecciones del 28, empezaron a criticar duramente a los norteamericanos y también empezaron a cambiar un poco su ideología, es decir, antes ellos eran muy americanizados.

Hay un lindo artículo de José Coronel Urtecho, en el que decía que se hablaba mucho inglés en casas de ellos, y que estudiaron en EU y vinieron con formas culturales como el béisbol, maneras de vestirse y patrones de consumo; al final de la ocupación gente como él tenía una visión crítica no sólo de la ocupación sino de la sociedad norteamericana en general.

Uno de los objetivos principales del libro es tratar de entender ese cambio, y hay muchos factores: pérdida del poder político, y que ellos, en los años 20, empezaron a perder su poder económico; y eso no fue un objetivo de los norteamericanos, sino un producto inesperado de la ocupación, sobre todo en el campo, pues los banqueros de Wall Street controlaban el Banco Central y no querían dar mucho crédito a los productores. Los productores grandes fueron los que más sufrieron y hasta cayeron en bancarrota.

Otra forma que socavó a la elite es el surgimiento de la mujer moderna, jóvenes que empezaron a jugar básquet y a hacer cosas modernas, como fumar, usar pantalones, andar solita en la calle, mostrar la piel, etc. Así que hubo pérdida de poder político y económico, además del debilitamiento de la autoridad cultural producto de la mezcla de culturas. De ese debilitamiento nació cierta admiración por la gesta de Sandino, aunque los conservadores nunca lo apoyaron abiertamente.

-¿Estamos hablando de que hay una mutación entre la era post Walker, cuando se quiere imitar a EU, y los años siguientes a la ocupación?

El cambio no ocurrió desde mediados de siglo XIX, con Walker, hasta la ocupación, sino durante la propia ocupación, sobre todo en los años 20. Uno ve esto no sólo en los discursos, sino también en la producción literaria. Una novela que yo trato de analizar en el libro es “Entre dos filos”, escrita por Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, en la que muestra su visión crítica hacia la americanización de la sociedad, que representa a través de una amazona que se educó en EU y regresa con formas culturales que chocan con las costumbres nicaragüenses.

-Llama la atención el simbolismo de la imagen que ilustra la portada del libro. Háblenos un poco de ella…

Yo no elegí la imagen, pero muestra un poco la manera en que los nicaragüenses desafiaron a los norteamericanos viéndolos pasar en el entierro de sus caídos, sin embargo, lo más simbólico es el consumismo, se ve cómo en los años 20 los productos norteamericanos habían invadido la sociedad nicaragüense. La ocupación no era sólo militar sino también comercial, porque los patrones de consumo juegan un papel importante en la formación de una sociedad.

Para llegar hasta las minas de California la ruta más fácil era por Panamá o Nicaragua, esto provocó que muchos aventureros norteamericanos llegaran al país con productos de su nación, pero a la par traen su cultura, bailes, tradiciones y por primera vez llegan mujeres con pantalón. Ya con ese fenómeno hubo como un auge en la importación de productos norteamericanos, auge que siguió, ha seguido y sigue una marcha al parecer indefinida, porque siguen importando; los nicas siguen consumiendo los productos norteamericanos y los tienen entre los mejores del mundo.

-¿Qué puede decirnos de la llamada “diplomacia del dólar”?

Es una manera barata para controlar otro país. Así, en vez de ocupar una nación por la vía militar, que es muy costosa, buscaban la estabilidad política dándole el control de las finanzas a los banqueros de Wall Street. Ese sistema surgió en República Dominicana en 1905, pero en realidad se institucionalizó en Nicaragua después de la guerra de 1912. El objetivo era asegurar la estabilidad política porque creían que los políticos nicaragüenses eran corruptos.

El autor

Michel Gobat, de nacionalidad suiza, es profesor en el Departamento de Historia de la Universidad de Iowa (EU). Recibió su licenciatura en historia de la Universidad de Zurich (Suiza) e hizo su doctorado en la Universidad de Chicago (EU). Trabaja en historia moderna de América Latina y las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Sus principales áreas de interés son el impacto de las intervenciones norteamericanas en Centroamérica y el Caribe, el americanismo y anti-americanismo, así como las relaciones transatlánticas y los procesos revolucionarios en América Latina, temas sobre los cuales ha hecho varias publicaciones.

Sin lugar a dudas, esta obra merece un análisis exhaustivo, debido a que socava algunos argumentos históricos que se daban por sentados, sin embargo, una de sus mayores riquezas radica en que, aunque fue escrito por un extranjero doctorándose en EU, tuvo como fuentes primarias documentos de archivo históricos conservados en nuestro país, lo que permite una visión más amplia y un análisis más “aterrizado” de la historia de Nicaragua.

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