Mora y la ‘conexión inglesa’

Mora y la ‘conexión inglesa’

Viejos testimonios.  Una discutida versión achacó a Gran Bretaña el derrocamiento de Juan Rafael Mora.

David Díaz Arias

La Nación, 19 de febrero de 2011

Poco después del 14 de agosto de 1859, cuando cayó el gobierno de Juan Rafael Mora Porras, diversos periódicos extranjeros dieron a conocer la noticia, y algunos se hicieron eco de una hipótesis que atribuyó ese golpe de Estado a intereses más extranjeros que locales.

Se propuso así una tesis conspiratoria que interpretó el derrocamiento de Mora como un plan orquestado por Gran Bretaña.

El 15 de septiembre de 1859, un informe de The New York Herald expuso detalladamente esa teoría. Este periódico dudó de las versiones locales referentes a la deposición de Mora, y en su lugar mencionó motivos externos.

¿Pruebas? Según el diario, los cabecillas de la revolución antimorista tenían dos apellidos ingleses, Joy y Allpress, por lo que “las marionetas que profesan manejar los asuntos del gobierno [‘] son familiares por lazos matrimoniales y aliados cercanos de los ingleses y sus partidarios”.

“Conspiración imperial”. ¿Por qué los británicos habrían querido derrocar a Mora? De acuerdo con el Herald, Mora habría rechazado los intentos británicos de que él reconociese a un rey y a una nación mosquita en la costa nicaragüense, y pretendieron que pagase un subsidio anual a ese monarca.

A cambio de ese reconocimiento, aseguró el diario, Gran Bretaña había ofrecido a Mora renunciar a “sus derechos” sobre una parte del territorio caribe costarricense.

“El presidente [Mora] muy naturalmente respondió que él no sabía nada de tales derechos, y que, hasta donde sabía, no había ni un solo indio mosquito dentro de los límites territoriales de Costa Rica. Por lo tanto, declinó perentoriamente hacer las humillantes concesiones y admisiones requeridas por el enviado británico”.

El Herald añadió que, después de ese rechazo, hubo reuniones secretas en la Legación Británica y en las que participaron unos cuantos “oficiales corruptos”. Según el diario, este fue el germen del golpe contra Mora.

Sin embargo, aquella tesis fue rechazada por el diario londinense Lloyd’s Weekly Newspaper en un artículo titulado “Un golpe de Estado centroamericano”, del 9 de octubre de 1859. Contrario al Herald, el Lloyd’s puso más énfasis en las diferencias habidas entre Mora y la jerarquía de la Iglesia Católica local, y resaltó “corruptos intereses” dentro de la élite costarricense como las causas del golpe.

El Lloyd’s adjudicó, a la colonia estadounidense ubicada en Panamá, el rumor sobre la participación inglesa en el derrocamiento. Contra la interpretación del Herald, el Lloyd’s aseguró que el gobierno estadounidense ganaba con la caída de Mora.

Según el Lloyd’s, “el exiliado presidente Mora primero se dirigió a Guatemala, mas pronto se volvió a Panamá, y desde allí habría tomado un pasaje hacia Nueva York, en el North Star, el 6 de septiembre”.

Para el Lloyd’s, Mora encontraría una gran cantidad de simpatizantes en Nueva York pues lo precedía la fama de ser “un hombre honorable”. El diario además señaló que Mora contaba con la asistencia de Guatemala, Honduras y Nicaragua y con una gran cantidad de partidarios en Costa Rica.

“Existe consecuentemente toda la posibilidad de que pronto él se encuentre en una posición para regresar, y que, una vez en el poder, estará dispuesto a sostenerse con ayuda estadounidense”.

Notas diplomáticas. El Lloyd’s tenía razón en cuanto al origen del rumor sobre la conspiración inglesa. El 15 de septiembre de 1859, The New York Times publicó varias cartas de corresponsales en Centroamérica, las que se referían al golpe contra Mora.

Una de esas cartas, fechada el 6 de septiembre en Panamá, sostenía que un tal “Mr. Joy”, mercader inglés asentado en San José, había obtenido una posición prominente en el gobierno que sustituyó a Mora (el de José María Montealegre).

Otro informante expresó: “No es cierto que los ingleses Joy y Allpress actuaran como el comité que notificó a Mora que ya no era presidente, o que lo escoltasen hasta Puntarenas; pero libremente se denuncia que ellos y otros extranjeros, y una familia de judíos españoles, juntaron $20.000 para sobornar a ciertos oficiales a fin de que dirigieran la conspiración”.

Las referencias a la participación de los ingleses Edward Joy y Edward Allpress en el golpe a Mora Porras fue apuntada por otra fuente: Alexander Dimitry, el representante diplomático estadounidense en Costa Rica.

El 19 de septiembre de 1859, Dimitry, quien iba camino a tomar posesión de su cargo en San José, escribió al Secretario de Estado que él se enteró del golpe en “Aspinwall” (Colón, Panamá).

Allí se le habló no solo de la participación de Joy y Allpress, sino de que Mora habría asegurado que “la subversión de su gobierno fue el resultado de maquinaciones británicas, dirigidas en su contra porque él había rehusado reconocer la soberanía de Gran Bretaña sobre el territorio de la Mosquitia”.

En su libro sobre José María Montealegre (1968), el historiador Carlos Meléndez desestimó la teoría conspiratoria y señaló que la presencia de los dos ingleses no estaba relacionada con aspiraciones británicas sobre Costa Rica, sino con razones personales.

En efecto, Joy y Allpress estaban vinculados por lazos familiares con los enemigos de Mora que dieron el golpe: Joy era cuñado de José María Montealegre, y Allpress era yerno de Vicente Aguilar, otro implicado en el derrocamiento.

Meléndez sabía eso, pero también conocía el cambio en la posición de Dimitry una vez que se internó en Costa Rica.

Acercamiento. Apenas llegó a San José, Dimitry varió su opinión con respecto a la posibilidad de intereses imperiales británicos. En un nuevo informe que suscribió el 29 de septiembre, Dimitry enfatizó que encontró diversas opiniones al hablar con los josefinos sobre los sucesos del 14 de agosto.

Dimitry escribió: “Varios de aquellos con quienes conversé, aunque evidentemente inclinados hacia el lado del expresidente Mora, no podían contener una expresión de pesar porque él hubiera decidido aspirar a dirigir una vez más el Ejecutivo después de haber sostenido las riendas del Estado por tanto tiempo. De otros aprendí que este largo ejercicio de autoridad, apoyado por lo que se presenta como abyecto servilismo del Congreso, se haya pervertido en un perfecto despotismo, se dice que no cruel, pero uno de no mitigada arbitrariedad, de modo que en su persona se constituyó una fusión de todas las ramas coordinadas del gobierno”.

Alexander Dimitry insistió en que el dinero que pagó la traición de los oficiales del gobierno probablemente había provenido de Allpress y Joy, pero no desestimó que también hubiera sido pagado por los Montealegre. En todo caso, al rechazar la teoría conspiratoria inglesa, el estadounidense se enfocó más en las causas internas.

¿Participó el gobierno británico en la remoción de Mora? No. De hecho, en el intercambio de informes e instrucciones entre Gran Bretaña y su ministro en Centroamérica, no hay referencias a una participación oficial en el golpe de Estado.

Lo que sí se nota en la correspondencia diplomática estadounidense, es un acercamiento entre Juan Rafael Mora Porras y el gobierno de los Estados Unidos, especialmente a partir de 1858; mas las particularidades de ese acercamiento pueden quedar para otro artículo.

EL AUTOR ES PROFESOR DE EN LA ESCUELA DE HISTORIA E INVESTIGADOR DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES HISTÓRICAS DE LA UCR.

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