Un interesante aporte de una de las mejores especialistas en Historia de las mujeres en América Latina…

¡Feliz centenario, Día de la Mujer!

Antiguo empeño. El Día Internacional de la Mujer tiene una desconocida y azarosa historia en Costa Rica.

Eugenia Rodríguez Sáenz

La Nación, 5 de marzo de 2011

El 10 de marzo de 1935, en el semanario Trabajo (órgano del Partido Comunista de Costa Rica), se mencionó por primera vez la importancia de celebrar el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”. La revista expresó entonces: “El 8 de marzo es el día internacional de la mujer trabajadora. En los países capitalistas, esta jornada es aprovechada por el proletariado masculino para interesar a las capas cada vez mayores de la población explotada femenina en la lucha por la sociedad sin clases”.

Al conmemorarse, el martes 8, el centenario del Día Internacional de la Mujer, aquella declaración invita a explorar cuándo, cómo y por qué se ha celebrado esa efeméride en Costa Rica. Cabe recordar que tal celebración fue oficializada por la Organización de las Naciones Unidas en 1977, pero su origen se remonta a los inicios del siglo XX.

Comienzo. Los orígenes del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer son diversos y complejos. Según Ana María Portugal, hay varias versiones sobre su creación, pero en general se ha demostrado que sus orígenes se relacionaron con el quehacer de los partidos socialistas europeos y de los Estados Unidos a inicios del siglo XX.

En ese proceso fueron de particular importancia las numerosas movilizaciones y las huelgas lideradas por las trabajadoras de las industrias textiles y por las feministas socialistas estadounidenses, entre 1908 y 1911.

Desde 1909, el Partido Socialista de los Estados Unidos promovió la celebración de jornadas de reflexión en pro del sufragio y a favor de los derechos de las mujeres trabajadoras. Estas actividades, denominadas Día de la Mujer, se realizaban en todas las secciones el último domingo de febrero.

Por otra parte, la celebración del 8 de marzo se dio en contextos de cambios sociales y políticos complejos y cruciales, como la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la Revolución Rusa (1917). Durante esta última, las mujeres tuvieron un papel protagónico en las movilizaciones contra la guerra y el hambre (el 8 de marzo de 1917 según el calendario occidental).

Igualmente, las luchas por el sufragio femenino, lideradas por feministas socialistas y de otras orientaciones ideológicas, confluyeron con la expansión del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX.

Sin embargo, a la alemana Clara Zetkin (1857-1933), líder socialista feminista, se le atribuyó la propuesta de organización de un día de la mujer, en homenaje a las luchas emprendidas por las socialistas estadounidenses por los derechos políticos. Esto ocurrió durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague en 1910.

El propósito de tal celebración –que sería liderada por las mujeres socialistas de todos los países– fue promover la mejora en los derechos de las mujeres trabajadoras, y en particular el sufragio femenino.

En Europa, este día se celebró por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.

Los orígenes del Día Internacional de la Mujer se remontan así al denominado Día Internacional de la Mujer Trabajadora, cuya celebración sistemática se vincula con las luchas de las mujeres ligadas a los partidos de izquierda y de las mujeres trabajadoras de los países europeos y de los Estados Unidos.

En Costa Rica. Al igual que los partidos de izquierda de Europa y de los Estados Unidos, el Partido Comunista de Costa Rica (fundado en 1931) fue la primera organización que intentó instaurar la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Ese esfuerzo se produjo en 1935, casi cuatro años después de fundado el partido. En el artículo publicado en Trabajo el 10 de marzo, los comunistas explicaron las razones por las cuales no habían podido celebrar ese día:

“Nuestro partido por deficiencias de organización, que no nos limitamos a lamentar sino que nos proponemos superar, no ha celebrado mediante mitines ni acciones de masas el Día de la Mujer trabajadora en 1935. En 1936 estamos seguros de poder registrar en nuestras columnas la crónica de una activa labor desarrollada en el 8 de marzo para incorporar elementos femeninos salidos del campo obrero y campesino a nuestro frente de lucha”.

Sin embargo, excepto por ese artículo de 1935, hasta ahora no se han encontrado, en el semanario Trabajo, otras referencias que indiquen que el Día de la Mujer Trabajadora se haya celebrado sistemáticamente durante las décadas de 1930 y 1940. ¿Cómo explicar esta ausencia?

Varios factores pueden haber influido en que no se celebrase. Ante todo, se debe recordar que, en los comicios de febrero de 1936, los comunistas tuvieron un desempeño electoral muy por debajo de sus expectativas, y en ese mismo año estalló la guerra civil en España (1936 -1939). En tales circunstancias, se desarrolló una campaña liderada por Carmen Lyra, Luisa González y otras mujeres a fin de recolectar ayuda destinada a los republicanos españoles.

Asimismo, debe considerarse que los comunistas concentraron sus esfuerzos en movilizar a las mujeres con base en dos fechas en particular: el 1° de mayo, Día de los Trabajadores, y el 15 de agosto, Día de la Madre.

Ambas celebraciones les facilitaban a los comunistas politizar el espacio doméstico al relacionar las reivindicaciones por mejores condiciones de vida, con el papel de las mujeres como madres y esposas que debían velar por el bienestar de sus familias.

Igualmente, para el PCCR, la lucha por el sufragio femenino no fue una prioridad. Esto fue aún más evidente después de 1941, cuando los comunistas empezaron a acercarse al gobierno socialmente reformista de Rafael Ángel Calderón Guardia (1940-1944).

En ese nuevo contexto, la movilización de las mujeres se vinculó estrechamente con las luchas para consolidar las reformas sociales de esa época y para apoyar las campañas políticas y al gobierno.

Después de 1948. Luego de la guerra civil de 1948, el Partido Comunista fue ilegalizado. Aunque en varias ocasiones procuró inscribirse para volver a competir en las elecciones nacionales, no tuvo éxito en los decenios de 1950 y 1960.

Pese a la ilegalización, los comunistas pudieron continuar con la publicación de periódicos propios y con labores de organización sindical y comunal.

En aquel marco, en 1952, se constituyó la Alianza de Mujeres Costarricenses, que recuperó las experiencias de movilización femenina acumuladas durante casi dos décadas.

Aquella nueva organización luchó por que las mujeres pudieran ejercer sus derechos como votantes en las elecciones de 1953, y también contra la carestía de los productos básicos, por las condiciones y los derechos de las mujeres trabajadoras, y por el desarrollo de una red de filiales en todo el país.

El periódico Nuestra Voz, principal medio de difusión de las actividades de las aliancistas, sugiere que este grupo asumió el liderazgo para celebrar el Día Internacional de la Mujer en Costa Rica.

La autora es investigadora del Centro de Investigación en Identidad y Cultura Latinoamericanas (CIICLA) y catedrática de la Escuela de Historia de la UCR.

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